El show debe continuar

3 de abril de 2025

Homenaje al ingeniero Federico Agnusdei

A un año de su partida, recordamos al ingeniero Federico Agnusdei, “Fede”, quien fue profesor y director del Área de Comunicaciones y Medios de la Facultad de Ingeniería. En homenaje, compartimos la nota realizada en su memoria en la revista Ingeniar N° 23.

“The Show Must Go On”… El show debe continuar. El 2 de abril de 2024 partió “Fede” dejándonos perplejos. Federico Esteban Agnusdei había nacido en La Plata el 13 de junio de 1973. Sí, partió tan solo con 50 años de edad.

Desde muy joven su vida estuvo muy vinculada a la Facultad de Ingeniería de la UNLP, de la cual egresó como ingeniero electrónico en el año 1997, y se fue con la camiseta de la institución bien puesta.

Hasta antes de su fallecimiento, Fede trabajó como profesor adjunto en la cátedra de Redes de Datos I en el Departamento de Electrotecnia. Además, tenía a su cargo el Área de Comunicaciones y Medios de la Facultad de Ingeniería, donde se desempeñaba hacía más de dos décadas y desde donde escribimos estas líneas en su memoria. En la ficha docente figura que Federico tenía una “dedicación exclusiva” y es un término que lo define en sentido literal.

“Era un pilar de esta Facultad”, afirmó el decano Marcos Actis durante el acto académico que se realizó el 5 de abril y en el que se tomó unos minutos para homenajearlo y expresar su gratitud y gran aprecio hacia él. “No lo perdimos, porque va a estar presente en todos nosotros”, afirmó.

Entre las tareas que llevaba adelante, Federico se encargaba del mantenimiento del sitio web y servicios de red de la Facultad. Su trabajo involucraba el sistema de expedientes y la administración de las cuentas de correo electrónico.

También tenía a su cargo la gestión y mantenimiento de servicios para el dictado de clases virtuales y las asignaciones de aulas y horarios. Asimismo, se encargaba del sistema de presentismo mediante equipos biométricos, con la elaboración de reportes semanales.

El mantenimiento del sistema telefónico era otra labor que estaba en sus manos. En este sentido, cabe destacar que la telefonía era uno de los temas que más lo apasionaba de entre todos los que abarcaba. Fue el impulsor de la telefonía IP en la Unidad Académica y comenzó a ser un todoterreno en el Edificio Central como colaborador de quien llevaba la telefonía en la Facultad en ese entonces – el ingeniero Mario Luis Ventura, docente de la cátedra Electrónica Industrial del Departamento de Electrotecnia – a quien Fede siempre recordaba con mucho afecto y admiración.

Por otra parte, Federico se encargaba del sistema de acceso vehicular a los estacionamientos y del sistema de cámaras de video para la vigilancia del predio. Asimismo, brindaba apoyo en lo referente a la compra de equipamiento informático y de comunicaciones. También colaboraba con las tareas de difusión institucional.

Para Fede no había fines de semana ni feriados, ni días ni horarios. Aún en la crudeza de su enfermedad su compromiso y responsabilidad con la Facultad eran tan grandes que hicieron que su partida nos tomara a todos por sorpresa. Es que hasta en sus últimas horas, desde su hogar y acompañado por su familia, estuvo resolviendo cuestiones del día a día que hacen al funcionamiento de la institución. Su fuerza de voluntad era de hierro.

Como profesor también lo dio todo. Inició su carrera docente en los años ‘90 como ayudante en las materias Análisis Matemático I e Introducción a la Ingeniería, además de otras materias de la entonces área de Físico-Matemáticas (hoy Ciencias Básicas). Posteriormente, colaboró con una asignatura de la carrera de Ingeniería Industrial, del área de Producción. Luego asumió el cargo de jefe de trabajos prácticos en Introducción a la Ingeniería y Redes de Datos I. Su trayectoria continuó como profesor adjunto en Redes de Datos I.

Su legado perdura en todos los ingenieros e ingenieras que tuvieron el privilegio de aprender de él. “Excelente profesor y persona”. “Era el tipo de profesor que, si tenía que quedarse fuera de hora explicándote algo, lo hacía”. “Tenía una paciencia infinita y una voluntad enorme”. Fueron algunas de las expresiones que dejaron sus alumnos en las redes sociales de la Facultad.

Los estudiantes destacaron su excepcional dedicación y su profundo compromiso con la enseñanza. Federico demostraba su interés genuino en que realmente aprendieran y entendieran. Su capacidad para explicar de manera clara y su disposición para escuchar diferentes opiniones y experiencias hicieron que sus clases fueran altamente valoradas. Los alumnos consideraron que su pasión por la docencia y su habilidad para conectar la teoría con la práctica dejaron una huella significativa en su formación académica.

También hay sentidos mensajes de docentes, Nodocentes y ex compañeros de estudios a lo largo de su vida que manifestaron su tristeza y cariño.

Más allá de las formalidades y los ininteligibles códigos alfanuméricos de sus cargos, que fueron muchos, resulta más gráfica su imagen haciendo equilibrio en el borde de la terraza del Departamento de Hidráulica para “tirar” una fibra óptica, debajo de un escritorio de la Oficina de Personal revisando esa impresora que no imprimía o arriba de una escalera conectando el cañón del aula de Posgrado. Siempre estaba ahí, disponible, para cada tarea que surgiera, sin reclamar a cambio nada para él, ni una PC nueva ni reconocimientos de otro tipo. En ese aspecto, hizo propia la política del Ing. Julio César Cuyás, quien fue secretario de Planificación y Control de la Facultad: solo aceptaría mejoras para él (en equipamientos, comodidades, etc.) cuando todos los demás ya las tuvieran.

En la oficina de Comunicaciones y Medios añoramos su presencia, su generosidad, su firmeza, su sentido del humor y su ejemplo de trabajo. Las charlas compartidas, las bromas, los budines y medialunas que recibía como “honorarios” cuando arreglaba de gauchada el sistema de alguna compu. El rock nacional con bandas como Sui Generis e internacionales como Queen, que tanto le gustaban y que subía el volumen desde su escritorio, ese que ahora permanece vacío.

“The Show Must Go On” fue una canción que Brian May escribió cuando su amigo, Freddie Mercury, se encontraba muy enfermo. “…Por dentro mi corazón se está rompiendo. Pero mi sonrisa aún permanece… Afuera está amaneciendo. Pero dentro, en la oscuridad, estoy deseando ser libre… Mi alma está pintada como las alas de las mariposas… Tengo que encontrar la voluntad para continuar. El show debe continuar”. Y así, como concluye la letra de la canción, nos armamos de valor y continuamos en memoria de Fede, y por la Facultad de Ingeniería que tanto amaba.

Ver nota en: Ingeniar N° 23.



 

 

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